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Vender su joya Buccellati
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Vender una joya Buccellati
Desde su creación, la Maison Buccellati se ha distinguido por un estilo opulento y joyas trabajadas como auténticas piezas de orfebrería. Cada generación de directores artísticos ha aportado su grano de arena sin desvirtuar jamás la esencia de las joyas Buccellati, y sin renunciar a un principio fundamental para la Maison: la excelencia y la calidad artesanal por encima de todo. Descubra la historia de la Maison Buccellati y sus creaciones más emblemáticas. Ciertas joyas Buccellati pueden alcanzar precios de recompra excepcionales tras la valoración gratuita de nuestros expertos gemólogos. La…
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Puede solicitar la tasación de todas las colecciones de la Maison Buccellati.
La historia de la Maison Buccellati
La Maison Buccellati fue fundada en 1919 cuando Mario Buccellati, descendiente de una familia de orfebres que contaba entonces con 28 años, abrió su primera boutique en Milán, en el Largo Santa Margherita.
El estilo de sus creaciones era por aquel entonces sofisticado, con joyas opulentas y ricamente elaboradas, en contraposición a las joyas Art Déco que predominaban en la misma época. Las piezas se fabricaban a mano mediante técnicas como el rigato, que confiere a la joya un efecto satinado, o el grabado y el calado, que se convertirían en sellos de identidad de la Maison.
Los encargos no tardaron en llegar, destacando el collar sautoir decorado con rubíes y berilo amarillo, encargado por Gabriele d’Annunzio en 1923. En 1951, tras abrir boutiques en Florencia y Roma, Mario Buccellati inauguró su primera boutique en Nueva York, a la que siguió tres años más tarde una segunda boutique en la Quinta Avenida.
En 1967, tras el fallecimiento de Mario Buccellati, cuatro de sus cinco hijos asumieron la dirección de la Maison, entre ellos Gianmaria, poseedor de un estilo sumamente reconocible. Fue precisamente Gianmaria Buccellati quien fundó en 1973 el Instituto Gemológico Italiano (IGI), del cual fue director durante 25 años. En 1978, su hijo Andrea, de 20 años de edad, fue nombrado director artístico de la Maison.
A finales del siglo XX, otras boutiques Buccellati abrieron sus puertas en diversos puntos del planeta, en particular en París, en la célebre Place Vendôme, así como en Mónaco, Tokio o Hong Kong.
Con el cambio de milenio, la marca comenzó a diversificarse, sin por ello industrializar la manufactura de sus joyas, que siguen elaborándose a mano. La primera colección de relojes Buccellati se lanzó en 2001; en 2004, la Maison presentó su colección animalier de 28 broches con forma de animales de estilo barroco; y en 2007, desveló su primera colección de sortijas de cóctel.
La cuarta generación de la Maison Buccellati está representada hoy en día por la hija de Andrea, Lucrezia Buccellati, quien diseña joyas desde los diez años y aspira a reinventar el estilo de la firma. Fue la creadora de la línea de anillos de compromiso Romanza, caracterizada por su oro cincelado y sus ornamentos, así como de una línea de joyas inspiradas en cuadros de grandes maestros con motivo de la inauguración de la imponente y lujosa boutique de Madison Avenue en Nueva York.
El estilo Buccellati
Desde sus orígenes, la Maison Buccellati se ha distinguido por sus joyas opulentas y deslumbrantes, ricamente trabajadas con ornamentos y técnicas magistrales como el calado y el grabado. Cuando Mario Buccellati abrió su primera boutique en 1919, el estilo Art Déco imperaba en Europa; sin embargo, fue la exuberancia del estilo barroco la que consagró el éxito de la firma.
Las creaciones de la Maison Buccellati encuentran su inspiración en la naturaleza, fuente inagotable, pero también en el arte. Las joyas mismas se trabajan artesanalmente como auténticas obras de arte: el oro se transforma en encaje y los diamantes y piedras preciosas capturan la luz para revelar un matiz diferente en cada ocasión que se lucen.
Las creaciones emblemáticas de la Maison Buccellati
Entre las joyas icónicas de la Maison Buccellati figura el collar «Sautoir», creado por Mario Buccellati para Gabriele d’Annunzio en 1923. Se trata de la primera pieza de la Maison que alcanzó tal repercusión tanto en Italia como en el ámbito europeo e internacional, situando a la marca entre las más prestigiosas tan solo cuatro años después de su fundación.
¿Qué colección representa de manera más elocuente el arte del encaje tan característico de la Maison Buccellati? Sin duda, la colección de sortijas Trina («trina» significa «encaje» en italiano), que reúne ocho modelos de anillos trabajados con la técnica del metal grabado y calado. Otra técnica predilecta de la Maison Buccellati, el «rigato», se aprecia de forma destacada en su primera colección de relojería, la línea Macri. Siendo tradicionalmente un método propio de la orfebrería, la Maison Buccellati desafió las convenciones al incorporarlo a la alta joyería. En armonía con la técnica de grabado «Ornato» (los ornamentos cincelados sobre el oro), se da vida a relojes únicos que encarnan la excelencia artesanal de la firma italiana.
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